LA ARQUITECTURA DEL CEREBRO Y LA
MATRIZ DE LA PERSONALIDAD
ESTRUCTURA:
1.
Estructuras
cerebrales las cuales están organizadas en 3 sistemas.
1.1
Sistema
cognitivo: conocer lo que pasa alrededor y dentro de uno mismo. Situado en la
corteza.
1.2
Sistema
emocional: Evaluar las cosas y su importancia. Situado en el sistema límbico.
1.3
Dirige la
acción, la pone en práctica. Situado en la parte del cerebro ejecutivo.
2.
La
importancia del desarrollo de los tres sistemas para el desarrollo del talento.
3.
Factores que
determinan la matriz personal:
3.1
El sexo:
femenino o masculino el cual interviene en la configuración del cerebro. La
inteligencia de estos es exactamente igual pero varia en los sistemas
emocionales e intereses.
3.2
El sistema
nervioso y sus características propias de cada niño.
3.3
El
temperamento, conjunto de pautas como respuesta a estímulos emocionales que reciben.
DESCRIPCIÓN:
En la clase de las ardillas de P4, hay un niño llamado Carlos de unos 4-5 años de edad con
una altura media de unos 1,12 cm y un peso de 28kg.
El temperamento o carácter que tiene Carlos es
fuerte. Es un niño que se enfada muy a menudo y saca ese genio por diversas
razones. Por ejemplo, si es la hora de ir al patio y él no quiere ir, cuando no quiere comer la
comida que le han puesto en el plato o porque no quiere jugar al juego que sus
amigos le han dicho. Son cosas que no pueden cambiar, alterar o moldear
conforme su interés y voluntad.
Para que Carlos pueda aprender a dirigir sus
sentimientos malos y saberlos controlar, para que no siga cometiendo los mismos
errores le tendremos que ayudar.
La educadora le explicará un cuento para poderle
ayudar con su carácter. El cuento se titula: “El niño y los clavos”.
Al acabar de contar el cuento, la educadora le preguntara
a Carlos si se ve el reflejado en el cuento, como se siente y que tiene que
hacer para mejorar. Y a medida que pasan los días veremos si Carlos va
cambiando su carácter y puede controlar
su genio.
“EL
NIÑO Y LOS CLAVOS”
Había un niño que
tenía muy, pero que muy mal carácter. Un día, su padre le dio una bolsa con
clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma, que él clavase un clavo en
la cerca de detrás de la casa.
El primer día, el
niño clavó 37 clavos en la cerca. Al día siguiente, menos, y así con los días
posteriores. Él niño se iba dando cuenta que era más fácil controlar su genio y
su mal carácter, que clavar los clavos en la cerca.
Finalmente
llegó el día en que el niño no perdió la calma ni una sola vez y se lo dijo a
su padre que no tenía que clavar ni un clavo en la cerca. Él había conseguido,
por fin, controlar su mal temperamento.
Su padre, muy
contento y satisfecho, sugirió entonces a su hijo que por cada día que
controlase su carácter, que sacase un clavo de la cerca.
Los días se pasaron
y el niño pudo finalmente decir a su padre que ya había sacado todos los clavos
de la cerca. Entonces el padre llevó a su hijo, de la mano, hasta la cerca de
detrás de la casa y le dijo:
- Mira, hijo, has
trabajo duro para clavar y quitar los clavos de esta cerca, pero fíjate en
todos los agujeros que quedaron en la cerca. Jamás será la misma.
Lo que quiero decir
es que cuando dices o haces cosas con mal genio, enfado y mal carácter, dejas
una cicatriz, como estos agujeros en la cerca. Ya no importa tanto que pidas
perdón. La herida estará siempre allí. Y una herida física es igual que una
herida verbal.
Los amigos, así
como los padres y toda la familia, son verdaderas joyas a quienes hay que
valorar. Ellos te sonríen y te animan a mejorar. Te escuchan, comparten una
palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para recibirte.
Las palabras de su padre,
así como la experiencia vivida con los clavos, hicieron con que el niño
reflexionase sobre las consecuencias de su carácter. Y colorín colorado, este
cuento se ha acabado.
FIN